Postbodas en Asturias
Ya no hay nervios. Ya no hay prisas.
La postboda es el momento de parar, respirar y volver a vestiros sin la presión del día de la boda.
En una postboda en Asturias no busco poses ni escenas forzadas. Me interesa que estéis tranquilos, que caminéis, habléis, os mováis sin pensar en la cámara. Yo hago lo mismo que el día de la boda: observar y fotografiar lo que ocurre de verdad.
Podéis vestiros y arreglaros como el día de la boda, o hacerlo de una forma más sencilla. No hay normas. Elegimos juntos el lugar y el momento, y dejamos que la sesión fluya con calma.
Mis reportajes de postboda no se basan en ir a una playa, hacer fotos una hora y marcharnos. Normalmente duran casi una tarde completa. Nos movemos sin prisas y pasamos por varias localizaciones, aprovechando la variedad de paisajes que ofrece Asturias: cascadas, ríos, montaña, bosque… y, terminamos en la playa.
Asturias ofrece muchas posibilidades para una postboda, pero la idea no es acumular sitios ni hacer fotos “bonitas” sin más. Busco que el recorrido tenga sentido, que os sintáis cómodos en cada lugar y que las imágenes reflejen cómo sois y cómo vivisteis ese momento juntos.
La postboda no es una sesión aparte sin más. Es una forma de cerrar el reportaje con tiempo, sin miradas alrededor y sin horarios, como hago en todos mis reportajes de boda en Asturias. Un recuerdo pensado para dentro de años, cuando lo importante no sea cómo salisteis, sino cómo os sentíais.
Trabajo de forma documental igual que en las prebodas en Asturias. No dirijo, no marco tiempos y no os pido que miréis a cámara. Si esta manera de hacer las cosas encaja con vosotros, hablaremos con calma y veremos cuándo tiene sentido hacerlo.
No hago postbodas rápidas de una hora.
Si buscáis una experiencia pensada, sin prisas, podemos hablar.